Recuerdos de navidad
Ni la sierra nevada ni de blanco en el mar, para mí la postal de las fiestas es dos personas en la vereda, sentadas tomando algo, detrás una casa de las de antes con la puerta al living abierta y una luz que cambia de color las paredes a cada instante, por la que se adivina el árbol de Navidad en alguno de los rincones. El aire caliente y pegajoso. Más atrás, sobre el horizonte, una tormenta eléctrica que siempre parece ir a refrescar otros pagos.
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